La Dra. Elisabeth Kübler-Ross fue pionera en estudios cercanos a la muerte.

Estudiando sobre la muerte y los pacientes moribundos se encontró con las personas que había resucitado.

Y ellas le contaron las experiencias de haber abandonado el cuerpo, recorrer un túnel, llegar a una luz todo amor, ser recibido por sus familiares muertos y el juicio sobre su vida.

Pero ella además experimentó la visita de una persona desde el más allá, que relatamos en este artículo.

 

QUIEN FUE LA DRA. ELISABETH KUBLER-ROSS

La Dra. Elisabeth Kübler-Ross (www.ekrfoundation.org) fue una psiquiatra suiza que murió en el año 2004, a los 78 años.

Su fama internacional llevó a que la revista Time la nombrada en el año 1999 como uno de los 100 pensadores más importantes del siglo.

Fue considerada la pionera en estudiar la frontera final llamada muerte.

Escribió varios libros entre ellos Sobre la muerte y el morir, Lecciones de vidaSobre la vida después de la muerte.

Obtuvo 20 doctorados por su trabajo con los moribundos.

Y en 1982 más de 100 mil estudiantes habían asistido a sus clases sobre la muerte y los moribundos.

Ella creó el modelo de cinco etapas del proceso de la muerte que implica: la negación, el enojo, la negociación, la depresión y finalmente la aceptación.

Ayudó a millones de personas a ver la muerte como la etapa final del crecimiento y una tapa integral de la vida.

Ella explicaba a los moribundos que el cuerpo humano es como un capullo, sólo una casa donde vivir por un tiempo.

Pero cuando la casa se encuentra en una situación irreparable la mariposa se libera del capullo.

En la década de 1960 entrevistó a cientos de pacientes con enfermedades terminales, para investigar las experiencias cercanas a la muerte en personas que habían muerto y habían resucitado.

Dra Kubler-Ross

 

LAS TRES ETAPAS DE LA MUERTE

Ella dice que hay tres etapas en la muerte.

La primera etapa es el nivel físico, que está relacionado con la conciencia normal y el cuerpo, que es un capullo.

Cuando estás en proceso mortal tu cerebro deja de funcionar.

Y ahí te mueves al segundo nivel, como si una mariposa saliera de un capullo.

Este nivel segundo es lo que ella llamó la “conciencia total”, en que tu cuerpo se siente completo y consciente de todo lo que sucede alrededor.

Las personas ciegas inclusive en pueden ver cuando entran en este estado psíquico de la muerte, como ella le llama.

Ella estudió miles de experiencias extra corporales cercanas a la muerte en la que vio como las personas viajaban a este nivel psíquico.

Las personas podían contar lo que sucedía externamente a ellos en la realidad, donde por ejemplo los ciegos podían decir que color de ropa tenía los médicos con exactitud.

Fuera del cuerpo físico el tiempo y el espacio no existen.

De modo que la persona puede viajar a ver a sus seres queridos con la velocidad del pensamiento.

La persona puede ver a su familia y amigos que le precedieron en la muerte.

Y estar rodeado de más amor del que puede imaginar aquí en la tierra.

Ella cuenta un caso de un niño gravemente herido luego un accidente en el que murieron su madre y su hermano.

Él relata que vio a su madre y a su hermano esperándolo en otro nivel.

Pero él no sabía que ellos habían muerto cuando lo contó.

Finalmente se llega al nivel espiritual final, que es relatado por varios como la luz al final del túnel.

Este pasaje por el túnel y la luz al final, es descripto por personas de diferentes culturas y religiones, cada uno a su manera.

Pero está presente en todos.

La persona ya no tendrá miedo de morir cuando ve la luz al final del túnel.

Y tendrá una abrumadora sensación de felicidad y de amor.

Es en este punto en que ella dice que se corta el cordón de energía invisible entre el capullo y la mariposa.

Ahí finaliza el viaje espiritual y ya estás en el Reino de Dios.

Allí tienes un conocimiento completo de todas las cosas y revisas lo que hiciste en la vida, tus pensamientos, tus palabras y cómo han afectado a otros.

Como un examen de graduación en el que se verifica cuánto has aprendido de la vida.

En los casos de experiencias cercanas a la muerte muchos investigadores se encontraron con personas que experimentaron el juicio y que fueron enviados a la tierra de vuelta con una misión.

Estas personas vuelven absolutamente cambiadas; más espirituales y sin miedo a la muerte.

Uno de los defectos del planteamiento de la Dra. Kübler-Ross es que ella cree en la reencarnación.

Y aun así se declara cristiana, arguyendo que durante siglos los cristianos creyeron en la reencarnación.

Este error de la doctora Kübler-Ross no empaña sin embargo sus descubrimientos sobre la muerte y sobre las experiencias cercanas a la muerte.

 

EL INICIO DE SUS INVESTIGACIONES DE EXPERIENCIAS CERCANAS A LA MUERTE

Estas investigaciones comenzaron en la década de 1960 cuándo ella daba seminarios en la universidad de Chicago sobre el tratamiento de pacientes terminales.

En una oportunidad ella trajo a dar testimonio a la señora Schwartz, que fue declarada muerta y después volvió la vida.

La señora relato cuando ella estaba flotando encima de su cuerpo y observó como la enfermera había salido a buscar ayuda y como los doctores trabajaban frenéticamente sobre ella.

Incluso ella pudo contar una broma que hizo un asistente del equipo para aflojar la tensión.

Estas experiencias no eran nada nuevo, pero los estudiantes reaccionaron mal, endilgándole a la Dra. Kübler-Ross que no había etiquetado a la mujer como que tenía alucinaciones.

Como los estudiantes no aceptaron las experiencias cercanas a la muerte como hechos sobrenaturales, ella comenzó un estudio en profundidad sobre tales experiencias.

Trabajó con ella el sacerdote Gaines y comenzaron a recopilar relatos de experiencias cercanas a la muerte en todo el mundo.

Ellos querían asegurarse que el material no tenía sesgos religiosos o culturales.

Por eso recogieron informes de muchas culturas y religiones distintas de todo el planeta.

Ambos investigadores quedaron asombrados por las similitudes de los relatos.

En 1977 la Dra. Kübler-Ross dio una conferencia sobre los resultados de este estudio mundial.

• Ella dijo que la muerte realmente no existe.

• Y que todos los estudiados, que han tenido experiencias cercanas a la muerte, están plenamente conscientes de perder el cuerpo físico.

• Ella dijo también que no hay tiempo ni distancia y que para estar junto a una persona hay solamente que pensar en ella.

• Cuando nos hemos separado del cuerpo físico nos damos cuenta pronto que las personas que aún viven no pueden vernos ni oírnos.

• Y que viajamos a través de un túnel, que pasamos por una puerta o cruzamos un puente o algo familiar para nuestra cultura y ahí encontramos seres queridos fallecidos que nos están esperando.

• Al final de este viaje somos inundados por una luz indescriptible de amor.

• En ese momento comprendemos que la vida en la tierra no era más que un aprendizaje.

• Allí se nos muestra la vida en forma total y experimentamos cada acción que tuvimos, cada pensamiento, cada palabra.

• Y comprendemos las consecuencias de ello y las oportunidades que perdimos.

• Quienes han vuelto regresan sin temor a morir de nuevo.

Pero un hecho trascendente es la aparición de la señora Schwartz luego de muerta.

Dra. Kubler-Ross

 

LA APARICIÓN DE LA SEÑORA SCHWARTZ

La Dra. Kübler-Ross relata en su libro Sobre la vida después de la muerte, la experiencia con la señora Schwartz.

Esta persona fue declarada muerta luego de 45 minutos de intentos de resucitarla, pero milagrosamente volvió la vida.

En el año y medio que vivió posteriormente, la señora relató su experiencia cercana a la muerte a la Dra. Kübler-Ross y esto le llevó a que diera su testimonio en un seminario en la universidad de Chicago, como vimos.

El relato del encuentro con la señora Schwartz sucedió menos de un año después de la muerte de ella.

Era un momento en el que la Dra. Kübler-Ross iba a tomar la decisión difícil de renunciar al seminario, porque éste se había empezado a deteriorar, y además el sacerdote que le ayudaba se había hecho cargo de una iglesia y ya no podía trabajar igual.

Después de clase ella iba a dar el aviso de su renuncia.

Terminó la clase y se dirigió al ascensor, y vio una mujer que apareció de repente frente al ascensor.

Ella tuvo la sensación que la conocía mucho y que además la estaba mirando y esperando.

Había como una sensación de familiaridad, pero lo que llamaba la atención era que la mujer era transparente, aunque no tanto como para traslucir lo que estaba detrás de ella.

Ella no recordaba su nombre y tenía miedo de acercarse a ella.

Finalmente llegó el ascensor, ambas entraron, y la mujer le dijo

“Dra. Kübler-Ross tuve que volver. Le importa si le acompaño, sólo tomará 2 minutos”.

De modo que la doctora Ross agarró confianza porque la mujer conocía su nombre y sabía dónde estaba la oficina.

Ella cuenta que desde que salió del ascensor fue la caminata más larga de su vida.

Ella trabajaba todo el tiempo con pacientes esquizofrénicos y cuando le decían que tenían alucinaciones visuales Ella les decía “sé que ves a Madona en la pared, pero yo no la veo”.

Entonces ahora ella se tuvo que decirse a sí misma, “Elizabeth sé que ves a esta mujer pero eso no puede ser”.

En el trayecto entre el ascensor y su oficina se hizo a sí misma varias pruebas de realidad.

Pensaba para sí misma “estoy cansada, necesito unas vacaciones, creo que he visto demasiado pacientes esquizofrénicos”.

Y se dijo “tengo que tocarla para saber si ella real”.

Y tocó su piel para ver si era fría o caliente o sí desaparecía cuando la tocaba.

Ahora ella no era una psiquiatra observadora sino un paciente.

Ella sabía que era la señora Schwartz que había muerto y que había sido enterrada meses atrás, pero reprimía la idea de que estuviera ahí frente a ella.

Llegaron a la puerta de la oficina y esta persona le abrió con mucho amor y ternura, y le dijo:

“Dra. Kübler-Ross tuve que volver por 2 razones

Primero para agradecerle al Reverendo Gaines y a usted por lo que hicieron por mí.

Y la otra razón por la que tuve que regresar es porque todavía Ud. no puede detener este trabajo sobre la muerte y los moribundos”.

La Dra. Kübler-Ross la miró y se negaba a admitir que era la señora Schwartz, que había sido enterrada hace 10 meses.

Dice que cuando llegó al escritorio tocó todo lo que era real, la lapicera, la silla, el escritorio, con la esperanza de que ella desapareciera.

Pero no lo hizo se quedó allí y con amor le dijo:

“Dra. Kübler-Ross su trabajo no ha terminado.

Nosotros le ayudaremos y sabrá cuándo es el momento adecuado.

Pero no se detenga ahora. ¿Me lo promete?”

La Dra. Kübler-Ross pensó que situación increíble, nadie me creería si lo contara, ni siquiera mi mejor amigo”.

Entonces le salió a relucir el científico que tenía, y entonces y le dijo:

“Sabe que el reverendo Gaines está en una iglesia en Urbana ahora.

Le encantaría tener una nota suya, ¿Le importaría?”.

Lo que ella quería era tener una prueba física de que esa persona transparente existía.

Porque ninguna persona que está enterrada puede escribir una carta.

Entonces le dio un pedazo de papel y un lápiz.

Esta mujer con una sonrisa amorosa comprendió el pensamiento que ella tenía y escribió la nota.

Y luego sintió que le decía con un lenguaje no verbal y en su mente “¿Está satisfecha ahora?”.

La doctora tenía la prueba que buscaba pero la miró y pensó, “nunca podré compartir esto con nadie, pero realmente voy a aferrarme a esto.”

Entonces la mujer se levantó para irse y le repitió “¿Lo prometes?”, refiriéndose a que no renunciara al trabajo todavía.

Y ella le contestó “Lo prometo”.

Inmediatamente la mujer desapareció.

La Dra. Kübler-Ross conservó la nota toda su vida.

Argumentó para desistir de la renuncia, que no había muchos en su campo que pudieran hacer lo que ella estaba haciendo.

Y que su verdadero trabajo era decirle a la gente que la muerte no existe.

Ella pasó el resto de su vida haciendo eso.

 

EL CASO MÁS DRAMÁTICO QUE VIO

La Dra. Kübler-Ross se encontró con este caso en una conferencia a un grupo de trabajadoras de hospicio en Santa Bárbara.

Estaba cansada de repetir las mismas historias y silenciosamente dijo “Oh Dios, porque no me envías a alguien nuevo que haya tenido una experiencia cercana a la muerte y que esté dispuesto a compartirla”.

Y en ese momento el organizador de la conferencia le dio un papel con un mensaje de un hombre que le rogó compartir su experiencia con ella.

Ella inmediatamente envía un mensajero al lujoso hotel donde estaba ese hombre y con rapidez el hombre apareció ante la audiencia.

Era un hombre muy bien vestido y sofisticado que contó su historia.

Un fin de semana del Día de los Caídos, la familia había ido a visitar algunos parientes fuera del pueblo.

Iban en la camioneta familiar a recogerlo, sus suegros con su esposa y sus 8 hijos.

Fueron chocados por un camión cisterna de gasolina, la que se derramó sobre el automóvil y quemó a toda la familia, muriendo todos.

Tuvo una conmoción y un entumecimiento cuando le dieron la noticia, lo que le duró varias semanas.

Dejó de trabajar y de comunicarse.

Y se convirtió en un vago que bebía whisky todo el día, se inyectaba heroína y otras drogas.

Literalmente terminó en la calle.

Él tenía incapacidad para entender que de repente se había quedado sin familia, sin hijos y sin un pariente cercano.

Él intentó suicidarse de todas las maneras posibles pero nunca tuvo éxito.

Vivía en un bosque borracho tratando desesperadamente de reunirse con su familia, sin querer vivir más así.

No atinaba a salir del bosque y un día salió a la carretera y un gran camión lo atropelló.

De repente él se vio a sí mismo en la carretera gravemente herido mirándose desde arriba.

Vio también desde arriba al conductor del camión metiendo su cuerpo herido en el automóvil y a la ambulancia que se dirigía rápidamente al lugar del accidente.

En ese momento su familia se apareció ante él con un resplandor increíble de luz y lo invadió un amor nunca visto.

Todos ellos tenían sonrisa de felicidad y compartían la alegría y la felicidad de su existencia.

Él quedó impresionado por la felicidad, belleza y amor que le mostró su familia.

No pudo decir cuánto duró esa reunión pero decidió no unirse a ellos, sino entrar en su cuerpo nuevamente para compartir con el mundo lo que había pasado.

Como una forma de redimir los dos años en que había intentado suicidarse.

Una vez que reingresó a su cuerpo físico en la emergencia del hospital se sacó las tiras y salió de la emergencia por sí mismo.

Nunca tuvo ningún efecto secundario por el abuso de drogas y alcohol.

Se sintió sano completo y se comprometió a no morir hasta compartir que existe una vida después de la muerte.

Esta persona había visto un artículo en el periódico sobre la conferencia de la Dra. Kubler-Ross en Santa Bárbara y ahí pudo cumplir la promesa de compartir su experiencia.

La Dra. no sabe que sucedió después con el hombre pero, dice que nunca olvidará el brillo de sus ojos y la alegría y gratitud por haberle permitido compartir su experiencia a los trabajadores de hospicios, que había en el momento en la sala.

Fuentes:

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