La homosexualidad dentro de la Iglesia Católica: el reciente escándalo del Obispo de Iquique [2012-10-12]

Hace menos de un mes publicamos un artículo sobre Las dificultades para prevenir ataques de depredadores sexuales dentro de la Iglesia, en que se señala que el discurso políticamente correcto hacia los homosexuales está llevando a desconocer, dentro de la Iglesia católica, que la inclinación homosexual en sacerdotes depredadores es una causa de los ataques, a pesar de estudios que lo muestran.

Y ahora aparentemente tenemos una muestra de ello, nada menos que en un Obispo, el de Iquique, Chile, que de confirmarse su culpabilidad, estaríamos frente a un caso claro de homosexualidad, porque el acusado mantuvo  “relaciones amorosas” con un joven en 1997, y quizás con otro también.

LAS INDAGACIONES

El Ministerio Público chileno informó que el obispo de Iquique fue investigado en 2009 por la fiscalía ante una denuncia de delito sexual interpuesta por los padres de una víctima que, a la fecha de la denuncia, ya era mayor de edad. Pero  “considerando que el espíritu de la denuncia era más que investigar el hecho ocurrido años anteriores, que estaría eventualmente prescrito, el que se evitara la repetición o comisión de hechos similares en otras víctimas, se realizaron diversas diligencias policiales que no arrojaron resultados positivos“, según declara un comunicado entregado por la fiscalía.

Ahora se reabre la investigación, ante nuevos antecedentes con que contaría el Vaticano y que pudiesen eventualmente incidir en el proceso penal.

Rodrigo Pino, el joven que ahora tiene 30 años ahora acusó públicamente al prelado de haber mantenido una “relación amorosa” de carácter sexual con él mientras era rector del Santuario Nuestra Señora del Carmen de La Tirana.

“Yo no pido dinero en esto: pido justicia y sanidad mental para mí”, afirmó Rodrigo Pino, quien dio a conocer las denuncias de presuntos abusos contra el obispo de Iquique, Marco Antonio Órdenes.

“Sólo quiero que lo saquen del sacerdocio, y a él le pido que reconozca, que asuma sus errores”, afirmó, en una entrevista al canal CNN Chile.

También aseguró que había recibido “una respuesta muy positiva del Vaticano que nos alegró”, aunque no quiso detallar dicha comunicación, relacionada con la denuncia interpuesta ante la Iglesia Católica.

Pino entregó detalles de sus afirmaciones y describió los supuestos contactos de connotación sexual entre ambos, que comenzaron cuando el joven tenía cerca de 15 años y era acólito en la catedral de Iquique.

“Empezó con tocaciones, con besos, caricias, más allá de una amistad”, señaló. “Al principio lo rechazaba, pero después sentí que me enamoré de él”, aseveró.

“Siempre yo recuerdo una frase que él me decía, cuando yo experimenté la primera vez y me sentí una persona culpable y sucia; yo me hacía la cimarra cuando chico, faltaba al colegio, me sentía muy mal. El me dijo: ‘Yo soy como tu padre, yo te veo como un hijo, como un hermano, como un amante y como un amigo’, siempre me recuerdo eso, tanto que me dedicó una canción de Andrea Bocelli, ‘Volar'”, relató Pino.

“No sé qué tuve con él, la verdad, porque después a los 16 años yo lo voy a reconocer…porque yo era un niño en ese momento. Me enamoré, se supone, del obispo, yo estaba muy embobado, lo defendí siempre en ese tiempo, hablaban muchas cosas negativas de él”, recordó.

Pino explica que nunca se atrevió a decir nada, hasta que se enteró de que el religioso había atentado contra otro menor, lo que gatilló una denuncia en la fiscalía de Tarapacá el año 2009, que quedó archivada, por lo que finalmente lo denunció ante la Iglesia en abril de este año.

Advirtió que tiene en su poder una grabación que confirmaría el abuso de Ordenes no sólo en su contra, sino que también contra el otro menor. “Nunca mostré esa grabación a la Fiscalía porque tenía miedo y me sentía muy culpable”, aseveró. “En la vía de Dios hay gente buena y mala. Yo experimenté la maldad con todo el daño que me hizo a mí, porque en ese momento yo me cuestioné mi condición sexual“, agregó.

El abogado Angelo Sánchez aseguró que la relación sentimental que reconoció el obispo de Iquique, Marco Antonio Ordenes, haber sostenido con uno de los denunciantes que lo acusó de abuso sexual puede servirle para reducir una eventual pena de cárcel.

Ordenes reconoció en una entrevista con La Tercera haber sostenido una relación con Rodrigo Pino pero negó que esta haya sido mientras este era menor de edad.

“El hecho de que ya lo haya confesado ya estaría siendo favorecido con un atenuante de responsabilidad lo que le haría bajar la pena en un grado“, dijo Sánchez.

Sin embargo, el penalista enfatizó que “si el tipo (Ordenes) confesó el hecho y se puede acreditar obviamente está sujeto a una sanción penal”

LA ACTIVIDAD DE LA IGLESIA

Cuando el escándalo explotó en los medios de comunicación, la respuesta de la Iglesia fue inmediata. Primero la nunciatura apostólica confirmó que, efectivamente, existía una investigación en curso. Y abundó que la misma había comenzado en el pasado mes de abril, cuando Pino presentó la denuncia.

Más tarde, el Obispado de Iquique emitió un comunicado en el cual manifestó su dolor, indicó que Órdenes se encontraba fuera del país y pensaba regresar a la brevedad.

Así lo hizo. El miércoles 3 de octubre el representante vaticano Scapolo se reunió con él en la ciudad chilena de Arica. Durante ese encuentro le pidió su renuncia y le recomendó mantener un bajo perfil mientras concluían las pesquisas conducidas por la Congregación para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede. La primera petición el obispo la cumplió, la segunda no.

Tres días después, el sábado 6 de octubre, uno de los periódicos de mayor circulación en Chile publicó una amplia entrevista con el clérigo. “¿Incurrió usted en algún acto impropio con él?”, preguntó el periodista. “No siendo él menor de edad, yo reconozco haber tenido un acto imprudente con él, de lo que me arrepiento y de lo que pedí perdón en su momento. Pero no fue con un menor de edad”, respondió el interesado.

Sus palabras causaron tanta perplejidad que el portavoz de la Conferencia Episcopal, Jaime Coiro, debió salir al cruce para aclarar que, “para la Iglesia, siempre es tremendamente doloroso que un ministro consagrado al servicio de Jesucristo y de la Iglesia reconozca su participación en conductas impropias”.

La Congregación para los Obispos del Vaticano se movió con velocidad. Ya el lunes 8 de octubre estaba confirmado que este martes 9 se haría pública en Roma la renuncia obligatoria. Ese día Órdenes Fernández organizó una conferencia de prensa en el Colegio María Auxiliadora de Santiago durante la cual confirmó su salida del puesto, pero ratificó su inocencia.

“No sin dolor, tomé la decisión de renunciar al obispado de Iquique, de tal manera que esto que me afecta de manera personal, no afecte al resto de la comunidad”, dijo. Y agregó: “Ante el juicio de Dios me siento tranquilo y en paz, pues él conoce mi corazón y mi verdad. Ante el juicio del mundo no resulta fácil defenderse, sobre todo cuando se dice tanto trastocando la verdad. Dios es mi testigo que siempre he buscado servir sin interés. Muchas veces me equivoqué, pero nunca busqué dañar, ofender o manipular a nadie”.

Ante la traumática situación y tras el anuncio de la renuncia aceptada, este martes 9 de octubre la Conferencia Episcopal de Chile expresó formalmente su “estremecimiento y conmoción”. En una nota apuntó: “Confiamos plenamente en que la Santa Sede nos aportará las luces de verdad y de justicia que hoy no alcanzamos a vislumbrar. Invitamos a todos a esperar serenamente el esclarecimiento de los hechos denunciados”.

Mientras esto sucede, los enemigos de la Iglesia, se pueden dar el lujo de usar un tono de “perdona vidas”, porque siguen encontrando pruebas de escándalos sexuales y de homosexualidad entre los sacerdotes, que demuele más la imagen de la institución.

Fuentes: EMOL, La tercera, Vatican Insider, Signos de estos Tiempos

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