El punto en común es la orientación hacia los desposeídos.
Algo se está resquebrajando en la monolítica unión entre izquierda y liberales en defensa del “combo” del aborto y del “matrimonio” homosexual en la región latinoamericana.

 

bergoglio villa miseria

 

El aborto y la celebración de la homosexualidad es un combo que ha abrazado la izquierda en el continente americano, al punto que los partidos de izquierda de todo el continente fueron el gran motor de impulso de generación de leyes a su favor, apoyados por la burocracia de los organismos internacionales.

SE DIERON ALGUNOS CAMBIOS

Sólo había un elemento discordante en la izquierda de la región, el Presidente Daniel Ortega de Nicaragua, pero que en realidad es atípico porque tiende a ser un régimen más autocrático y esta bastente aislado del resto de la izquierda latinoamericana.

El primer cambio, que fue inicialmente aislado, lo produjo el anterior presidente de Uruguay (Tabaré Vazquez) que vetó la ley del aborto, promovida y llevada adelante por los parlamentarios de su partido, en el 2008.

Pero ahora, dos meses después de la asunción del pontificado del papa Francisco hay dos presidentes que tienen un acercamiento con las posiciones católicas. Uno es el presidente Mujica de Uruguay, que si bien refrendó la ley del aborto luego de Vázquez, dice que él personalmente no la apoya; nunca lo había dicho. Y también el presidente de Ecuador, Rafael Correa, que dice que no está de acuerdo con el “matrimonio” homosexual.

¿Qué hay en común entre estos dos mandatarios? Estos dos mandatarios tienen en común la entrevista con Francisco.

Algunos dirán que hay otros como las presidentas de Brasil y Argentina, por ejemplo, que se vieron también con Francisco y no cambiaron su posición. Es cierto. Pero démosle tiempo a que actúe el “efecto Francisco” en la izquierda latinoamericana; porque no es fácil para un político cambiar radicalmente lo que ha venido promulgando antes.

EL EFECTO FRANCISCO EN LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA

La izquierda latinoamericana es más populista que ideológica y su gran elemento de identidad es la preocupación por las masas de desposeídos, marginales y pobres que tiene la región, y que no se ve en el resto de occidente; luego de lo cual vienen las consideraciones ideológicas y los alineamientos políticos que definen más a una persona de izquierda.

Jorge Bergoglio fue un sacerdote, obispo y cardenal que se preocupó especialmente por las masas de marginados de Argentina. Como arzobispo de Buenos Aires fue muy considerado por la atención a las “villas miseria”, lo que le valió el respeto de la izquierda latinoamericana e incluso de la argentina, aunque allí intervinieron otros factores de alineación con el peronismo, y especialmente con el kirchnerismo.

Hoy vemos que los movimientos de sacerdotes de la teología de la liberación de la región, vinculados al marxismo, siguen abriéndole una carta de crédito a Bergoglio como Papa, a pesar que se han difundido profusamente sus posiciones respecto a temas con los que difiere grandemente con ellos, como el aborto, la aceptación de la homosexualidad, el sacerdocio femenino, el casamiento de los ordenados, etc…

Lejos están los tiempos en que Benedicto XVI nada más que abrir la boca y recibir andanadas de críticas de estos sectores.

Y lo mismo sucede con la izquierda política. Hay un tic en la izquierda latinoamericana que las hace respetar a las figuras públicas que muestran interéss y trabajo con los pobres y marginados.

Esta es la explicación por la que Francisco aún no haya sido “tocado”.

Pero además es el primer Papa fuera de Europa, y es latinoamericano.

Y también es la explicación por la cual posiblemente la figura moral de Bergoglio se erija en referente para muchos políticos y figuras latinoamericanas de izquierda, en un momento en que murió Chávez, no está Zapatero en España, los Castro están ancianos y además el gobierno de Putin ha hecho un pacto en Rusia con la Iglesia Ortodoxa.

Dejemos que el “efecto Francisco” actúe políticamente en la región y veamos.

EL CASO DE URUGUAY SOBRE EL ABORTO

Primero sucedió un gesto aislado del anterior presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, que valorando los conocimientos de su profesión médica y su autoproclamado catolicismo, vetó en el 2008 la ley del aborto que habían llevado adelante los senadores y diputados de su partido de izquierda (Frente Amplio). Esos mismos que después volvieron a aprobar la ley y que esta vez sí la refrendó el presidente José Mujica (también del Frente Amplio)en el 2012, que sustituyó a Vazquez luego que cesó su cargo.

Pero ahora el propio Mujica dice algo que no había dicho antes, que se opone a la práctica del aborto, pero que prefiere legalizarlo para que no crezca “en las sombras” y cause mayor daño a la población. Sólo que es llamativo que lo hace en un momento en que está saliendo de gira en un periplo que lo llevará al Vaticano a entrevistarse con el Papa Francisco.

EL CASO DE ECUADOR SOBRE EL “MATRIMONIO” HOMOSEXUAL

Previo a jurar su segundo mandato como presidente, el presidente Rafael Correa de Ecuador refiriéndose al “matrimonio homosexual”, ha dicho esta semana que la familia es el fundamento de la sociedad, que reemplazar sexo por género no lo va a aceptar nunca, que uno puede llevarse por las tendencias sino que tiene que llevarse por principios, valores, creencias, y que que hay muchas urgencias como para desgastarse en estas discusiones.

Y agregó:

“Yo tengo en el gabinete a personas de los grupos LGTBI (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales). Se ha rescatado mucho el respeto a estos grupos, pero no creo en el matrimonio gay”, dijo el mandatario ecuatoriano en una entrevista difundida este jueves por el canal privado RTS.

Correa es un líder de la izquierda ecuatoriana y sudamericana, que el 19 de abril fue recibido por el papa Francisco con un “inusual abrazo” y que llegó a decirle según la crónica, “Que gusto verlo otra vez. ¿Cómo está su madre?”.

Y de nuevo el mismo patrón, Correa que no había estado hablando del “matrimonio” homosexual, ahora dice que si bien admira a los defensores de las minorías sexuales, no avalará reformas que abran el camino a esta redefinición legal del matrimonio durante su segundo mandato.

Y declarándose un católico de izquierda,  afirmó ser:

“muy progresista en la parte económica y social, pero bastante conservador en cuestiones morales”.

Fuentes: Signos de estos Tiempos

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